La escarcha o el hielo presentan los mismos inconvenientes que una cerradura atascada. Es muy difícil, o incluso imposible, insertar la llave. En cualquier caso, es imperativo no forzarla, ya que existe el riesgo de romper la llave dentro de la cerradura congelada, lo que puede requerir el reemplazo total del cilindro. Del mismo modo, se desaconseja verter agua caliente. Además del choque térmico que puede degradar la integridad de la cerradura, el agua que se infiltra en su interior también puede congelarse.
Para situaciones de emergencia y un congelamiento moderado de la cerradura, es totalmente posible calentar la llave con un encendedor antes de insertarla. Sin embargo, ¡este truco solo debe usarse en casos de emergencia! Es preferible recurrir a un producto adecuado, como el 3-EN-UNO Lubricante para Cerraduras. Este actúa en profundidad y posee propiedades protectoras contra el óxido y la humedad. Puede usarse en condiciones climáticas variables, incluso extremas, entre -30 y 100 °C.
Disponible en aerosol y equipado con una cánula, este producto es compatible con todo tipo de cilindros, ya sea en un entorno doméstico o profesional. Garantizando una lubricación limpia sin grasa ni silicona, la penetración por capilaridad asegura un desbloqueo inmediato. Después de una primera pulverización, inserte la llave con suavidad y luego retírela. En caso de resistencia, no fuerce y realice una segunda aplicación. Proceda de la misma manera hasta que la cerradura congelada se desbloquee por completo.
Finalmente, existen diferentes soluciones para prevenir el congelamiento de una cerradura. 3-EN-UNO Lubricante para Cerraduras también puede actuar de manera preventiva. Basta con aplicar el producto regularmente en caso de condiciones climáticas rigurosas o si se observa dificultad al insertar o retirar la llave. Además de una atención especial, puede adoptar algunos sencillos hábitos:
Estos consejos son adecuados para todo tipo de mecanismos desde puertas de entrada hasta coches, sin olvidar candados o buzones.